Con las mochilas cargadas de nuevas experiencias y muchos recuerdos, tomamos el bus que nos lleva directamente al aeropuerto y después de todos los trámites y sin ningún problema ponemos rumbo a Paris y, de allí, a Bilbao. Lo bueno del viaje de hoy es que recuperamos el día perdido a la ida y llegamos con nuestro bonito jet lag el mismo día.
Un país más, inesperado y que nos ha gustado mucho, en la mochila.
¡ Gam-sa-ham-ni-da Corea del Sur!
