España Europa

Bilbao: Un paseo por su Casco Viejo

La villa de Bilbao se fundó en el año 1300 en base a las poblaciones que se centraban en ambos lados de la ría. En la margen izquierda se situaba (y sitúa) la zona de Bilbao la Vieja, centro de minería en la época y al otro lado la zona del Casco Viejo, basada en el comercio y el trabajo portuario.

Bilbao La Vieja des de el Puente de San Antón

En un principio el Casco Viejo estaba formado tan solo por tres calles amuralladas, pero con el aumento de la población se derribaron las murallas creando 4 calles más, siendo así como a esta zona se le empezó a llamar Las Siete Calles. Cada una de estas siete calles estaba dedicada a una actividad concreta, como muchas de las ciudades medievales de la época. Así pues, después de la calle Ronda, lugar donde estaba una de las murallas exteriores, venía la calle Goienkale (calle de arriba) más conocida actualmente como Somera, dedicada principalmente a las tabernas, mozos de cuadra, chocolaterías y zapaterías.

Paralela a esta calle es Artecale, que significa “calle del medio”, calle donde se ubicaban los zapateros, tenderos y entalladores.

La tercera calle que nos encontramos es la calle Tendería, que como su nombre indica era el lugar donde se centraban los comercios de ropa. Esta calle, además, desemboca directamente frente al Mercado de la Ribera, a orillas de la ría, que el punto principal de comercio a pequeña y gran escala, la plaza donde la gente solía ir a comprar. El Mercado de la Ribera en sus inicios era una gran esplanada abierta que con el paso de los años se fue cubriendo, llegando a ser hoy en día el mayor mercado de abastos cubierto de Europa. Todavía hoy se conservan bastantes paradas donde comprar fruta, verdura, carne y pescado, aunque también hay una zona dedicada a puestecillos para comer. El mercado fue totalmente renovado durante los años siguientes al 2010 y ahora es un mercado moderno y accesible sin perder su esencia.

Una de las entradas al Mercado de la Ribera

Justo al lado del mercado, también a orillas de la ría, tenemos la Iglesia y el puente de San Antón. La iglesia de estilo gótico del siglo XV aparece incluso en el escudo de la ciudad, junto al puente del mismo nombre que era el único a la villa desde Castilla. Una anécdota del puente es que si nos fijamos en el escudo veremos que éste aparece en el otro lado de la iglesia ya que en un principio el puente estaba situado entre el mercado y la iglesia, pero las fuertes riadas hacían que se derrumbara una y otra vez y en 1870 el ayuntamiento decidió cambiar su ubicación a la actual, justo por delante d ela iglesia de San Antón.

Siguiendo nuestro recorrido por las Siete calles, nos encontramos con Belostikale (donde estaban las pescaderías) y Carnicería Vieja, donde estaba el matadero. Finalmente tenemos la calle Barrenkale, lugar donde se ubicaban los vendedores de bacalao y aceite y desde donde se cargaban los barcos que subían por la ría para luego ir al puerto de Bilbao. La última de las calles es Barrenkale Barrena, que básicamente significa “la calle más inferior a la inferior”.

Imagen del casco Viejo de Bilbao-GoogleMaps

¿Qué visitar en el Casco Viejo?

Además de perderse por sus calles originarias, actualmente el Casco Viejo de la ciudad engloba otras zonas de los alrededores y es por ello que muchos de los puntos interesantes están a “las afueras” de esta zona. Un recorrido básico para conocer lo más relevante podría ser el siguiente

  1. Plaza Unamuno: es el centro neurálgico del actual Casco Viejo. Esta pequeña plaza tiene una boca de metro y en el centro se puede ver una fuente ornamentada con los cuatro elementos (agua, tierra, viento y fuego). Además, tenemos las escalera de Mallona que dan acceso al parque Etxebarria en la parte alta de la ciudad y a la Basílica de Begoña y también el Museo de Arqueología y el Museo Vasco. En un extremo de la plaza hay un busto de Miguel de Unamuno, escritor que nació a escasos metros de la plaza, en la calle Ronda, donde también tenemos un pequeño fragmento de la antigua muralla.
  2. Mercado de la Ribera y San Antón: una vez andada la calle Ronda llegamos a la ría y al mercado de la Ribera y a la iglesia de San Antón. Muy recomendable entrar a ambos y pararse un ratito a las orillas de la ría viendo la vida pasar y adivinando si la marea está subiendo o bajando. En el caso de que la marea esté muy baja es posible ver desde el mercado en el extremo opuesto a la iglesia de San Antón unos raíles de las vagonetas que extraían metales de las antiguas minas que desembocan a la ría.
Mercado de la Ribera con la iglesia de san Antón de fondo desde el otro lado de la ría

3. Callejear por Las Siete Calles: hasta llegar a Barrenkale Barrena. Dejarse llevar y perderse por las Siete Calles, descubriendo pequeños comercios y fijándose en las estructuras de las casas, todas ellas de madera en su interior y pintadas de colores en su gran mayoría.

4. C/Pelota: aunque esta calle no forma ya parte de las Siete Calles, se llama así porque según se dice se jugaba a pelota vasca en la muralla, hoy en día totalmente desaparecida. Justo en esta esquina con la de la calle de Perro (llamada así porque en su extremo con Bidebarrieta hay una fuente con tres cabezas de león, pero que al no conocer este animal los bilbaínos consideraron perros) tenemos el Edificio de la Bolsa o Palacio John de estilo barroco y que actualmente es un centro cívico. Justo en esa esquina tenemos dos puntos interesantes. Si miramos al suelo, veremos una estrella que nos indica el único punto en todo el Casco Viejo desde donde se podía ver la Basílica de Begoña. Por otro lado, si miramos arriba en la pared veremos una de las tantas señales que indican hasta donde llegó el agua en las indundaciones del año 1983 y que afectaron principalmente, aunque no únicamente, el Casco Viejo de la ciudad.

Marca de las inundaciones y la amatxu de Begoña enfrente del edificio de la Bolsa

5. Tomarse unos pintxos por Santa María: ya que estamos aquí, es un buen momento para tomarse unos pintxos en cualquiera de los bares que hay por la calle Santa María o alrededores. Por las tardes la zona se anima mucho, sobre todo en fin de semana.

6. Catedral de Santiago: aunque el edificio que vemos hoy en día es de estilo gótico del siglo XIV, ya antes de la fundación de Bilbao en el 1300 había una iglesia en este enclave pero que fue totalmente destruida en 1374 por un incendio y reconstruida posteriormente. El edificio actual ha sido restaurado varias veces siendo primero una basílica y, posteriormente en el año 1949 considerada Catedral.

7. Biblioteca de Bidebarrieta: este edificio ubicado en la calle Bidebarrieta se construyó entre 1888 y 1890 y es de estilo ecléctico. Vale la pena entrar, es un edifico municipal y asombrarse con su interior.

8. Plaza Nueva: última parada de nuestro recorrido por el Casco Viejo. Esta plaza de forma rectangular y rodeada de arcos se construyó entre los años 1829 y 1851, de estilo neoclásico y cuenta con 5 accesos. Actualmente está rodeada de bares y cafeterías en sus soportales y también alberga el edificio de Euskaltzandia, la academia de la lengua vasca.

Resumen del recorrido por el Casco Viejo de Bilbao

Como véis, aunque pequeño, el casco viejo de Bilbao nos ofrece una gran diversidad de atractivos turísticos, ya sea culturales, religiosos, históricos o gastronómicos. Sin duda, EL imprescindible si se visita la ciudad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top