Hoy es el día de la excursión a la DMZ (podéis pinchar aquí para saber cómo organizar esta excursión), la llamada “zona desmilitarizada”, aunque es la frontera más militarizada del mundo. Según todas nuestras fuentes para ir a la frontera que separa Corea del Sur con Corea del Norte sólo se puede hacer a través de agencia, así que al principio del viaje contratamos la excursión para hoy. A las 8:40 horas estamos en el President Hotel, donde está nuestra agencia y después de revisar nuestros pasaportes nos subimos al bus, junto con nuestro guía coreano. Durante el camino el guía nos va contando la historia de la frontera, nos da algunos datos de la guerra y algunos detalles sobre los conflictos durante la construcción de la frontera.
Tardamos unas 2 horas en llegar al recinto, no sin antes haber pasado un par de controles de pasaportes (con militares americanos armados que entran al bus a mirar nuestra documentación). Hay algunos momentos durante el trayecto que el guía nos informa que no podemos sacar fotos y nos va informando de cómo será la excursión: debemos dejar las mochilas y fundas de cámara en el bus y llevar solamente aquello que nos quepa en los bolsillos. Una vez en el recinto nos cambiarán a un autobús militar y nuestro guía coreano se va a despedir de nosotros ya que él no puede pasar y nos hará la ruta un militar norteamericano. Y así es: después del cambio del bus pasamos a una sala donde el militar empieza a contarnos un poco sobre la guerra y a hacer alguna que otra broma. También nos hace firmar un papel conforme que ellos se lavan las manos si sucede algo en la zona militarizada.
Otra vez subimos al bus y después de un corto trayecto llevamos a la famosa foto que todo el mundo tiene en la cabeza: la frontera con Corea del Norte. Vamos en fila india y no podemos sacar fotos hasta que nos lo diga el militar. Al otro lado está el edificio de Corea del Norte y entre los dos edificios está la famosa Casa de la Libertad custodiada por un lado por soldados surcoreanos y por el otro por norcoreanos que parecen figuras de cera de lo quietos (y tensos) que están. La verdad es que es un lugar un tanto incómodo y de los nervios no sacamos ni una sola foto sin que nos temblaran las manos…


Volvemos a nuestro bus “normal” con nuestro guía coreano y vamos a comer, para después, de vuelta a Seúl, pararnos en el Imjingak Park, lugar que simboliza la futura unión de las dos Coreas y el Observatorio Dora, donde se puede ver desde las alturas Corea del Norte y la frontera perfectamente delimitada.

Para las 15 horas ya estamos de vuelta a Seúl, así que tenemos toda la tarde para despedirnos de Corea: por fin hacemos algunas compras de última hora (es lo que tiene ir con la mochila, que todo se deja para el último día y así no cargar) y visitamos un último Palacio (Palacio Deoksugung), que está al lado de la plaza del ayuntamiento y que todavía no habíamos visitado. Desde las escaleras del Museo Nacional de Artes Contemporáneas nos despedimos de este país, ya que mañana lo único que vamos a hacer es el largo trayecto hasta casa.
