Hoy toca moverse, así que a las 9:20h de la mañana ya estamos en el bus camino a Busán, la segunda ciudad más grande del país y situada al lado de la costa, así que con ganas de ver el mar. Además el día parece que ha amanecido sin lluvia, ¡pinta bien!
En poco más de una hora llegamos a una de las estaciones de buses de Busán y como está bastante apartada de la zona por donde nos moveremos, compramos ya los billetes de bus para Suncheon, para dentro de un par de días (4800 wons/persona).
Tomamos el metro (bendita Tmoney!) y cogemos la línea 1 de metro que nos lleva en una media hora hasta nuestro hotel (Oscar Hotel, 86.000 wons/ 2 noches) y que está super bien.
Una vez instalados decidimos ir a pasear por el barrio más cercano (a unos 10 minutos andando) que es el barrio de Seomyeon y comer algo. Esta vez tenemos la oportunidad de comer «street food» ya que hay un montón de paraditas, cosa que hasta ahora tampoco habíamos visto mucho y nos hace bastante ilusión.

Decidimos dedicar toda la tarde a la zona este de la ciudad, así que con el metro nos acercamos primero a la playa de Haeundae, que es muy famosa, aunque a nosotros nos parece una playa urbana sin más. Eso sí, desde esta playa se ve perfectamente el skyline de la ciudad y vale la pena sacar un par de fotos.

Desde allí tomamos otro metro y un taxi para ir al templo de Yonggungsa, un templo al lado del mar espectacular (y bastante turístico) en el que pasamos el resto de la tarde disfrutando de su arquitectura y de su sorprendente ubicación. A pesar de que el templo está muy apartado del centro de la ciudad, el esfuerzo vale la pena. Por cierto, yo me quedé con la sensación que había una manera más sencilla de llegar al templo, pero no supe encontrarla, ¡si alguien sabe una mejor combinación que no sea metro + taxi, informadnos!


Terminamos el día en la moderna playa de Gwangalli, otra playa urbana con una gran oferta gastronómica occidental con toques asiáticos y cenamos con vistas al segundo puente más largo del país, que cruza de una punta a otra de la ciudad, el puente de Gwangan.

Después de un poco de música y de un paseo muy agradable por la playa, volvemos al hotel. Busan nos está encantando y nos queda todavía un día entero que queremos aprovechar bien.
*Podéis saber más sobre Busan aquí