Uno de los dolores de cabeza durante la planificación de nuestro viaje a Cuba fue la búsqueda de alojamientos. Hay que tener en cuenta que debido a la situación política del país, a no ser que sean grandes cadenas hoteleras, no es posible (o yo no supe cómo) hacer reservas a través de internet con los clásicos buscadores tipo Booking, Expedia, etc.
La verdad es que mirando atrás me río de las horas y horas invertidas en buscar en TripAdvisor casas particulares y poniéndome super nerviosa porque no acababa de entender cómo funcionaba, por más que leí blogs y guías. Así que, sin acabar de entenderlo todavía, conseguí un par de correos electrónicos de un par de casas particulares en La Habana y les escribí. Uno de los alojamientos nunca nos dijo nada, el otro nos contestó bastante rápido (hay que tener en cuenta que el acceso a internet en Cuba es muy muy limitado) y reservamos para nuestras 3 primeras noches y nuestra última noche en La Habana.
La casa de Ángel en La Habana fue nuestra salvación para situarnos en este país y tomarnos las cosas…con mucha más calma. Lo había leído pero no me lo creía hasta que lo vivimos en nuestras carnes: Ángel nos recomendó (y llamó) a una casa en Viñales y también una casa en Cienfuegos. En la casa de Cienfuegos nos recomendaron una casa en Trinidad y cuando la señora de Trinidad no nos supo recomendar una casa en Ciego de Ávila, tiramos de guía y llamamos. Todos los contactos y negociaciones las hicimos por teléfono, con un máximo de 2 días de antelación y nunca tuvimos ningún problema. Además, los precios, excepto en La Habana que fue bastante más caro, fueron casi siempre los mismos (sobre 25 CUC) en habitaciones normalmente grandes, todas limpias y la gran mayoría en casas coloniales. Para dejar el coche, quien no tiene un aparcamiento lo tiene el vecino y si no alguien lo vigila en la calle por 1 o 2 CUC.
Durante todos nuestros días dormimos en casas particulares excepto las 24 horas que pasamos en un Resort en Varadero, que teníamos ya reservado desde Bilbao a través de Expedia (porque con Booking no se nos permitió hacer la reserva).
Así pues, mi recomendación es buscar donde dormir los primeros días para llegar y tener donde descansar después del largo viaje y después ir preguntando y dejarse guiar por la gente de las casas, siempre que consideréis que son de fiar, claro. En los momentos que no tuvimos recomendación buscamos en la guía y llamamos e incluso un día sencillamente fuimos buscando el clásico simbolito azul hasta que encontramos una casa que se ajustó (e incluso superó) nuestras expectativas.
Hay que tener en cuenta que si se quiere desayunar en la casa (lo van a ofrecer siempre) hay que pagar un extra (yo creo que eran como 5 CUC lo más caro que pagamos con fruta, huevos, café, algo de bollería y pan, etc., incluso había algunos que pagamos 2 o 3 CUC) y que en algunos lugares pueden ofrecer también cenas pagando otro extra, como no.
Los alojamientos en los que estuvimos fueron:
La Habana: Casa Ángel
Habitación doble con baño, sencillo pero muy limpio en el barrio del Vedado. Lo mejor sin duda el anfitrión, Ángel, que nos introdujo en Cuba y en La Habana, con quien compartimos varias conversaciones y que nos cuidó incluso cuando me puse mala la última mañana antes de volver. Nunca le agradeceremos todo lo que hizo por nosotros. Muy recomendable.
Viñales: no conseguimos saber el nombre de la casa
La recomendación era para la Casa de Tito Crespo, pero estaba ocupada para nuestras fechas, así que nos enviaron a esta, la del yerno del hijo de… en fin, una habitación sencilla y limpia, suficiente. Los señores de la casa muy amables y agradables, su yerno también, aunque hicimos un par de excursiones que contratamos con ellos directamente y yo no sé si eran muy legales o no. Trato maravilloso, habitación agradable y ubicación muy cerquita del centro del pueblo de Viñales pero lo suficientemente apartado para no oír la música de los bares llenos de turistas.

Cienfuegos: Casa Marisela
Fue nuestra primera casa colonial y nos encantó. Además, Marisela fue tan amable que enseguida nos sentimos a gusto y la habitación era bastante grande, incluso tenía una pequeña cocina, y estaba muy limpia. Su ubicación era perfecta: a exactamente 2 minutos del Parque José Martí, en pleno centro de Cienfuegos.

Trinidad: Casa Manuela
El contacto que nos pasó Marisela de Cienfuegos fue Manuela, que tiene otra preciosa e increíble casa colonial a muy pocos minutos del centro de Trinidad. Tuvimos una espectacular habitación con acceso a un precioso jardín donde desayunábamos mientras conversábamos con Manuela sobre la vida. La verdad es que fue una de las casas más bonitas en las que estuvimos.

Ciego de Ávila: Casa Maria Luisa
En Ciego de Ávila no había mucha oferta de casas particulares y Manuela no conocía a nadie, así que tiramos de Lonely Planet y Manuela de Trinidad nos dejó llamar a Ciego de Ávila para poder reservar. La casa y la habitación eran super sencillas, justo para una noche pero su propietaria Maria Luisa de lo mejorcito de Cuba. Además, está muy bien ubicada a 30 segundos de la plaza principal de Ciego. Fue la habitación más económica que conseguimos (20 CUC con parqueo incluido en la propia casa).
Morón: Casa Maité
También a través de la Lonely, conseguimos negociar con esta casa particular que, una vez llegamos vimos que ya era más hotel que casa particular, aunque conservando el trato personalizado y amable. La verdad es que no pudimos estar mejor, ya que después de muchos días sin mucha presión de agua en la ducha y de muebles antiguos (aunque preciosos) nos encontramos con un edificio nuevo, habitaciones super modernas, duchas con presión, incluso pudimos lavar y tender nuestra ropa en la enorme terraza. Tiene un restaurante, donde desayunos y cenamos y está cerca de lo que sería la calle principal de Morón, aunque esta localidad es más conocida por su cercanía con los Cayos, que es por lo que la elegimos nosotros. Fue una agradable estancia para cargar pilas y disfrutar de los Cayos.

Santa Clara: Casa Marta
Igual fue la casa colonial que menos nos gustó. También buscamos a través de la guía y cuando llamamos a un alojamiento nos dijeron que había sitio, pero al llegar no había y nos enviaron a éste. El sitio y la habitación estaban bien, limpios, la gente era muy amable y la ubicación muy buena. Pero no fue la habitación más bonita en la que estuvimos aunque tampoco fue para nada desagradable. En este caso no tienen aparcamiento, pero por un par de CUC un señor nos vigiló el coche los 2 días que estuvimos allí (y lo vigilan de verdad, que vimos al señor por la noche justo delante de nuestro coche). Lo importante de Santa Clara es el ambientazo que tiene, así que aunque no fuese la mejor casa de la historia tampoco nos molestó mucho.
Santa Marta: Doctor House
Este alojamiento lo encontramos dando vueltas con el coche ya que ni nos lo recomendaron ni existía en la guía esta pequeña población muy cerca de Varadero. Buscando por la calle, vimos el símbolo azul y negociamos un buen precio para un apartamento de 2 habitaciones, cocina, baño…todo super limpio y muy nuevo. La verdad es que no necesitábamos tanto pero como el precio era el mismo que habíamos estado pagando hasta entonces…pues venga. La pareja mayor que nos atendió fue muy agradable y sonriente con nosotros. Todo muy bien.

Varadero: Hotel Ocean Vista Azul
Hotel Resort de 5 estrellas. La verdad es que habíamos oído que los resorts en Varadero eran más «cutres» que en otros lados, y nosotros no podemos comparar porque no habíamos estado antes en ninguno, pero tenemos que decir que este nos encantó. Nos hicieron un upgrade a una habitación superior, comimos y bebimos lo que quisimos, fuimos a la playa, a las piscinas, cenamos, bailamos…no sé, entiendo que esto es lo que hay que esperar de un hotel de este tipo y bien contentos que nos fuimos. Las habitaciones modernas, presión de agua en la ducha, todo limpio, vistas increíbles al océano…un pequeñito lujo que tampoco se puede comparar con los otros alojamientos, porque Varadero es otra cosa muy distinta al resto de lo que conocimos de Cuba.
Nota: las fotos de las habitaciones no son las mejores pero siempre me acordaba cuando ya habíamos desparramado todas nuestras cosas.