Después de 5 noches increíbles en el Kruger es hora de despedirse casi del viaje. Con calma y mucha pena salimos a las 10h de nuestro último camping (Crocodrile Bridge) y llegamos sobre las 17h al aeropuerto de Johannesburgo para dejar nuestro coche de alquiler. Nos viene a buscar nuestro transfer del hotel (el mismo en el que nos alojamos al llegar a Johannesburgo) y sobre las 20h nos homenajeamos con una gran cena.
Llega nuestro último día en Sudáfrica y decidimos desayunar tranquilamente para empezar un tour que anoche reservamos en el hotel a las 10h. Como cabía de esperar el tour, que no ha sido precisamente económico, se retrasa porque nuestro guía no aparece hasta las 10:30h. Finalmente empezamos a rodar dirección Johannesburgo donde visitamos el impresionante, enorme y con demasiada información Museo del Apartheid. La entrada cuesta R100/persona pero al ser el día de la mujer sudafricana ni Tini ni yo pagamos.Dos horas más tarde y habiendo recorrido a toda prisa el museo, lleno de paneles, imágenes y videos de esta época reciente del país nos dirigimos a Soweto, una de las poblaciones más conocidas de Johannesburgo entre otras cosas por ser el lugar donde residió Nelson Mandela al salir de la cárcel.

Es día festivo y en una de las calles más populares y turísticas hay un gran ambiente muy agradable. Comemos en un restaurante bastante popular y sobre las 16 h. ponemos rumbo al hotel a recoger nuestras mochilas e irnos al aeropuerto. Vamos con el tiempo un poco justo y empezamos a estar nerviosos, así que cuando llegamos a las 17:30h al aeropuerto y tenemos problemas para hacer el check in el mal humor va en aumento. Finalmente pasamos el control de pasaportes y sin casi nada de tiempo para comprar un recuerdo y gastarnos nuestros últimos billetes sudáfricanos embarcamos puntualmente rumbo a Madrid primero y Bilbao después, donde llegamos al día siguiente por la mañana. Y empezamos nuestro jet lag emocional que nos durará días.
Gracias Sudáfrica por paisajes increíbles, gente maravillosa, por haberte podido compartir con amigos que son familia y por tantos y tantos aprendizajes que todavía no somos capaces de asumir.
