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Día 7: Bredasdorp-Cabo de las Agujas-Johannesburgo

Hoy tenemos día largo por delante, así que después un increíble desayuno nos ponemos en marcha sobre las 8:30h hacia nuestra primera parada del día: el Cabo de las Agujas, el punto más meridional de África y donde se unen dos océanos, el Atlántico y el Índico. No tiene tanta fama como el Cabo de Buena Esperanza y es cierto que al no estar ubicado en un parque natural no lo hace tan impresionante, pero no podemos dejar de ir.

De Bredasdorp al Cabo hay unos 30 minutos en coche y la entrada es libre (si se quiere visitar el faro hay que pagar aparte). Empezamos nuestra ruta andando desde la entrada principal por las pasarelas que nos llevan a la costa y al punto más al sur de África y de unión entre los dos océanos. El paisaje no es tan espectacular como otros que hemos visto antes, pero es igualmente bonito y extenso.

Faro del Cabo de las Agujas

Seguimos andando porque nuestro objetivo es llegar hasta el barco abandonado que hay por esa zona, pero a medio camino Gaizka y yo decidimos volver a coger el coche y después ir nuevamente con él a recoger a nuestros amigos, ya que hay una parte embarrada y la carretera no nos gusta mucho para ir andando. Así que deshacemos el camino, cogemos el coche y en pocos minutos nos plantamos a ver este barco enorme que se quedó atrapado, como tantos y tantos en esta zona.

Barco abandonado en el Cabo de las Agujas

La imagen es impresionante, pero toca continuar y sobre las 12 h nos ponemos otra vez en ruta camino a Ciudad del Cabo. Paramos a comer en un pequeño pueblo llamado Caledon (sin nada de interés, sólo que está a mitad de camino, pero donde se puede palpar un poco el día a día de los trabajadores de las enormes fábricas que hay a los alrededores) y llegamos al aeropuerto sobre las 17 horas, no sin antes volver a parar para comernos un postrecillo y un café en un sitio de carretera con pinta de  caro, pero bien rico.

Devolvemos nuestro querido coche de alquiler sin ningún problema y después de todos los trámites correspondientes a las 20h tomamos nuestro avión a Johannesburgo, llegando a las 22h, donde un shuttle del hotel que habíamos pedido con antelación nos traslada a nuestro alojamiento para esta noche, situado a tan solo 15 minutos del aeropuerto. La verdad es que para cuando llegamos estamos tan agotados del largo día que lo de compartir habitación hoy es lo de menos. Mañana nos toca madrugar y hacer un día largo de carretera…así que ni cenamos y nos vamos directos a la cama.

Punto en el que se juntan los dos océanos

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