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Día 4: Península del Cabo

Aunque esta noche todavía dormimos en Ciudad del Cabo, no vamos a estar en la ciudad. Después de desayunar toca ir a recoger nuestro primer coche de alquiler, así que cerca de las 8 horas nos dirigimos al Westin Grand Hotel, a 5 minutos andando de nuestro apartamento, donde tenemos que recoger el coche para los próximos 4 días.

Con el papeleo hecho ya tenemos las llaves de nuestro Polo y arrancamos esta aventura…dando un par de vueltas al parking, que lo de conducir por la izquierda tiene su cosa y antes de meterse por la carretera mejor practicar un poco.

Finalmente dejamos el centro de la ciudad (“cuidado que te vas a la izquierda”, “la rotonda se toma al revés”, “ay este cruce…”) y empezamos nuestra ruta por la Península del Cabo. Visto lo visto, y viendo que las horas de luz son muy limitadas, decidimos borrar algunas playas de nuestro itinerario y priorizar. Nuestra primera parada del día va a ser Camps Bay: esta playa situada a 8 km de Ciudad del Cabo nos roba el corazón, aunque el día está bastante gris, por su inmensidad y las espectaculares olas Tiene un agradable paseo marítimo con locales y cafeterías, donde desayunamos otra vez, y después de pasear un buen rato por la playa seguimos ruta.

Camps Bay

Nuestro objetivo de hoy es llegar al Cabo de Buena Esperanza y para llegar allí cogemos una ruta panorámica espectacular: Chopman’s Peak. En esta ruta hay un montón de playas preciosas y unas vistas preciosas, pero no podemos parar nada (aún así vale la pena).

Ojo: es carretera de pago y las tarjetas no nos funcionan, así que llevad efectivo ya que hay un peaje de R50

Finalmente, después de la preciosa ruta y cruzar algunos bonitos pueblos (con babuino ladrón por la carretera incluido) llegamos a la Reserva Natural del Cabo de Buena Esperanza donde tenemos como objetivo visitar el faro y el famoso cartel que señala la zona más suroeste de África. Una vez entras y después de un relativamente corto recorrido en coche se llega a un parking donde está el funicular que sube hasta el faro, aunque nosotros preferimos subir y bajar andando (son un par de kilómetros en total) y disfrutas de unas bonitas vistas teñidas con un poco de niebla.

En el faro del Cabo de Buena Esperanza

Después de esta visita tomamos el coche para ir hasta el cartel, aunque este camino también se puede hacer andando (pero son aproximadamente 2 horas y no tenemos tiempo). Una vez hecha la foto de rigor en el cartel esquivando turistas por todos lados, es hora de despedirnos de esta preciosa reserva natural que nos ha permitido, además, ver nuestros primeros animales como el antílope del Cabo y un par de avestruces.

La entrada es gratuita con la wild card. Si no, tiene un coste de R145/persona.

De camino al cartel
En el famoso cartel

Muy cerca de la Reserva Natural está nuestra siguiente parada, Bounders Pinguin Colony, una preciosa y (¡por fin!) soleada playa con una enorme colonia de pingüinos. Habíamos leído que se podía andar por la playa entre estos pequeños animales, pero cuando llegamos vemos que hay un sistema de pasarelas que permiten ver a los pingüinos sin molestarlos. El entorno natural es precioso y hay un montón de estos animales, aunque también hay muchísima gente. La verdad es que es un poquito agobiante y no nos sentimos del todo a gusto, así que después de no mucho rato decidimos irnos porque, además, no hemos comido y empieza a haber hambre.

La entrada está incluida en la wild card. El precio sin la wild card es de R75/persona.

Primero pingüinos en Bounders Beach

Con el hambre que tenemos vemos que muy cerca (10 minutos en coche) hay un restaurante que recomendaban viajeros callejeros, así que para allá que vamos. El sitio se llama Kalkies y su especialidad son los fish & chips. Lo que no nos esperábamos es que su ubicación fuese en un pequeño y super colorido puerto que nos anima la larga espera hasta que nuestros impresionantes platos llegan. Sin duda es un lugar muy popular porque está a rebosar de gente y la comida está a muy buen precio.

Son pasadas las 16:30h cuando decidimos seguir ruta a nuestra última parada de hoy.

Comer con estas vistas no tiene precio

Y así es como, a primera hora de la tarde llegamos a Muizenberg Beach una playa de surfistas, famosa por sus casitas de colores, y que nos parece alucinante y un fin de jornada perfecto con el atardecer asomando.

Muizenberg Beach

Sobre las 17:30h volvemos a Ciudad del Cabo por la N5 que nos lleva al apartamento en media hora, justo cuando se ha hecho ya de noche. Terminamos nuestro primer día de ruta en coche, habiendo alucinado con cada uno de los paisajes que hemos visto hoy a pesar de que el día no nos ha acompañado mucho. Pero viajar en invierno tiene estas cosas…

Las famosas casitas de colores

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