¡Por fin hoy empezamos ruta! Toca estar en pie a las 6:30h y después de un breve desayuno y check out, tomamos el metro bajo una fina lluvia (aunque tenemos un paraguas precioso que hemos comprado en el 7Eleven de al lado del hostel). En media hora llegamos a la estación de autobuses Este o Dong Seoul, donde compramos los billetes de bus para Andong (19.000 w/persona) y a las 8:20h salimos.
Después de 3 horas de viaje que yo me paso durmiendo feliz (creo que ya estoy gestionando mejor el jet lag) llegamos a nuestro destino. Nada más llegar a la estación compramos para el día siguiente los billetes de bus para Gyeongju (10.100 w/persona) y ya nos dirigimos a nuestro precioso hostel. La verdad es que dudábamos dónde dormir en Andong, porque lo que nos interesa de esta parada es un pueblo tradicional Patrimonio de la Humanidad (Hahoe Village) que está a las afueras de la ciudad, así que como sólo vamos a pasar una noche aquí, al final hemos elegido un alojamiento muy cerca de la Terminal de buses pero a las afueras de Andong, que ni tan solo pisamos.
El hostel es super agradable (Goodstay AndongPoong-gyong, 50.000 w/noche) y después de dejar las mochilas y tomar un buen café, nos dirigimos otra vez a la Terminal de buses desde donde sale el bus 246, que nos lleva a Haohe Village por 1300w o más económico con la T-money (aquí es cuando descubrimos que esta tarjeta nos va a ser de utilidad para todos los transportes urbanos de Corea, excepto en buses y trenes interurbanos).

La entrada a Hahoe Villahe es de 5000 wons y aunque el poblado vale la pena, a nosotros lo que más nos gusta es el entorno natural. En cuanto te bajas del bus 246, enfrente tienes la taquillas y a mano izquierda una pequeña oficina de información, donde te dan un mapa. Desde aquí puedes o bien ir andando hasta el poblado o en un minibus. Nosotros hacemos la ida en bus y la vuelta andando y creo que fue una buena idea.


Un vez entras al poblado, te vas guiando con el mapa y conociendo las casas tipicas del pueblo, donde se pueden ver hanoks pero también otro tipo de casas rurales. Damos una vuelta y nos alucina el lago que tenemos delante, el paisaje verde y natural y decidimos volver andando hasta la zona de las taquillas precisamente para poder disfrutar más del entorno. El camino transcurre a lo alto, cerca del lago y nos gusta mucho, supongo que porque no nos lo esperábamos.


Una vez llegamos a la entrada principal, como todavía quedan unos veinte minutos para que llegue el bus, decidimos entrar en el museo de las máscaras que hay en el propio recinto y que no viene incluido con la entrada. La verdad es que nos sorprende bastante y nos gusta más de lo que creíamos, aunque lo vemos muy rápido para poder tomar el 246 que nos regresa a Andong.

Después de una ducha, volvemos a la Terminal de buses a cenar algo (2 platos bastante abundantes, 13.000 w) ya que es lo más cercano abierto y cerramos el día con una cervecita en el bar del hostel. Hoy ha sido un buen día 🙂