Con mucha pena nos despedimos de este viaje que nos ha sorprendido muchísimo.
Hoy toca madrugar, rehacer las maletas e ir al aeropuerto a dejar nuestro coche. A pesar de que estamos un poco preocupados por la luz de los neumáticos que no se ha apagado desde que se encendió hace un par de días, el personal no le da ninguna importancia y nos llevan a la terminal de Salidas.
Empieza nuestra vuelta a casa, con su escala correspondiente y sin incidentes, hasta que llegamos a Bilbao por la tarde con una enorme sonrisa en la cara.
¡Multumesc Rumania!