Europa Rumanía

Día 5: Brasov-Harman y Prejmer-Viscri y Rupea- Sighisoara

Hoy prometemos que teníamos intención de salir pronto, pero al despertarnos resulta que no tenemos agua caliente y hasta que le dan “reset” a la caldera y se calienta el agua estamos un buen rato. Finalmente, nos despedimos de Brasov sobre las 10:30h para ir a Sighisoara no sin antes hacer algunas paraditas en el camino.

El día se ha levantado gris y bastante frío, después de los días soleados y más calurosos que hemos tenido desde que llegamos, así que nuestra primera parada, La iglesia fortificada de Hârmar es muy fugaz, pero nos deja un buen sabor de boca.

Las iglesias fortificadas de Rumanía son muy conocidas precisamente porque son iglesias que tuvieron que poner una muralla a su alrededor debido a los constantes ataques principalmente de los turcos durante los siglos XV y XVI. Tanto la iglesia de Hârmar como la siguiente iglesia que visitamos y en la que entramos, la Iglesia de Prejmer, son Patrimonios de la Humanidad por la UNESCO. Y no es para menos.

A nosotros nos sorprendieron mucho, seguramente porque es difícil ver murallas redondas que custodian una iglesia y también porque, en el caso de Prejmer, la muralla es de 14 metros de altura y entre 5 y 8 metros de grosor y tiene un increíble patio interior donde se ve que vivía casi todo el pueblo con un montón de viviendas y escaleras, que hace que el sitio sea único. Cabe decir que la iglesia de Prejmer data de principios del siglo XIII y que en un principio estaba sin fortificar hasta que con los constantes ataques de los otomanos decidieron construir esta muralla que ya forma parte del paisaje de Transilvania.

Patio interior Iglesia de Prejmer
Detalle interior Iglesia de Prejmer

Con un poco de agua nieve seguimos ruta en dirección a otra Iglesia Patrimonio de la Humanidad, la de Viscri. El día va mejorando a medida que la carretera va empeorando, pero llegamos sobre las 12:30h a este pequeñísimo pueblecito sin calles asfaltadas y casitas de colores. Nadie por la calle y tan solo una señal que nos indica donde está la iglesia (recordamos que es Patrimonio de la Humanidad). Bien, sin estar muy seguros si se puede subir en coche hasta la misma puerta pero sin ninguna señal que nos lo prohíba, llegamos a lo que parece es la entrada. En un primer momento parece que está cerrado, pero hay un cartel con los horarios en la puerta y, en teoría, debería estar abierta… abro un poco la puerta y me aparece una señora con un perro. Me asusto un poco, pero les dejo salir y cuando estoy por entrar, la señora me hace unos gestos algo confusos que interpreto que es que está cerrada…mientras estamos decidiendo qué hacer, sale otra señora de otra casa y aunque le quiero preguntar, me da un par de gritos en rumano y con algunos gestos que no entiendo, parece que no les gusta mucho que estemos aquí. Igual somos nosotros que no sabemos interpretar muy bien lo que nos quieren decir o vete tú a saber, pero la verdad es que con un par de señoras que nos han medio gritado tenemos suficiente, así que decidimos ir tirando hacia Sighisoara porque en Viscri parece que no nos quieren mucho…o no lo hemos entendido muy bien.

Con un poquito de bajón llegamos a la carretera principal que nos lleva a Sighisoara y, justo frente a nosotros, vemos una edificación encima de un pequeño monte. Resulta ser la fortaleza de Rupea, y ya que nuestra visita a Viscri ha sido muy triste, decidimos ver qué tal está. La verdad es que esta fortaleza sajona de principios del siglo XIV nos gusta bastante a pesar de que no está tan bien conservada como la de Rasnov y después de una pequeña visita a sus muros y torres, seguimos camino hacia Sighisoara, donde llegamos una hora más tarde.

La importancia de esta pequeña población es que su ciudadela (Patrimonio de la Humanidad) es una de las pocas ciudadelas todavía habitadas de Europa y, además, es donde nació nuestro amigo Vlad Tepes, Drácula.

Como no hemos comido casi nada en todo el día, después de un breve paseo por sus calles empedradas, decidimos cenar super pronto y recuperarnos de este día gris y frío. Con la tripa llena y muy contentos porque Sighisoara parece que nos va a gustar mucho, hacemos unas pequeñas compras de supermercado y nos retiramos a nuestro precioso hotel, a tan sólo 5 minutos de la parte histórica de la ciudad.

Primer contacto con Sighisoara

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